Facebook

Nuestros abuelos también usaban Facebook

by Juan Carlos Mora   //   May 4, 2009   //  Blog, Marketing Viral, Redes sociales  //  Escribe un comentario!  // 

Descubro a través de Juan Luis Polo y el blog de etc, un ingenioso video que da un toque de atención sobre las normas básicas de comportamiento en Facebook, aunque sirve para cualquier red social o servicio web 2.0.

El punto extra del corto consiste en que está rodado en blanco y negro, simulando  un internet de la primera mitad del siglo veinte, es decir como si nuestros abuelos  hubiesen usado Facebook  con su tecnología.

El video explica mediante ejemplos divertidos el porqué:

  • No cambiar el estatus de relación sin consultarlo antes con la otra persona.
  • No publicar fotos comprometidas de otra persona.
  • Ser discreto al hacer comentarios en el muro de otra persona.
  • No robar los amigos a otros.
  • No comenzar grupos contra nadie.

Informe geógrafico de las redes sociales en Internet

by Juan Carlos Mora   //   Dic 5, 2008   //  Blog, Web 2.0  //  Escribe un comentario!  // 

Facebook

Lolacomomola (un blog que mola mucho) se hace eco de un estudio que analiza el impacto de las principales redes en el mundo.

Como todo estudio que se precie su interés radica en observar detenidamente las cifras que nos ofrece y compararlas entre las distintas redes.

El analisis abarca un total de 37 redes, muy conocidas casi todas ellas:

Badoo.com, Bebo.com, Digg.com, Facebook.com, Fark.com, Flickr.com, Flixster.com, Friendster.com, Gather.com, Habbo.com, Hi5.com, Iambored.com, Identi.ca, IndianPad.com, Last.fm, Linkedin.com, Livejournal.com, Meetup.com, Metafilter.com, Mixx.com, Multiply.com, Myspace.com, Netlog.com, wsvine.com, Ning.com, Plaxo.com, Plurk.com, Pownce.com, Propeller.com, Reddit.com, Reunion.com, , houtwire.com, Skyrock.com, Stumbleupon.com, Teamsugar.com, Tribe.net, Tuenti.com, Twitter.com, Wayn.com, Xanga.com
Yelp.com y YouTube.com

¿A dondé van las cenizas de nuestros documentos virtuales cuando morimos?

by Juan Carlos Mora   //   Nov 9, 2008   //  Blog, Web 2.0  //  Escribe un comentario!  // 

En la brujula verde encuentro un interesante post que se hace una pregunta bien curiosa en la que seguramente no habiamos caido: ¿Qué pasa con tus posts, fotos, cuentas de mail y redes sociales si mueres?

Las nuevas maneras de comunicarse, relacionarse y vivir que internet han cambiado tan radicalmente nuestras vidas que es preciso actualizar conceptos tan mundanos y tetricos como el de los derechos de autor o la herencia de nuestros documentos personales en red.

Los derechos de autor de nuestras «obras» suena petulante, pero es real.  En la actualidad todos nosotros somo autores: publicamos fotos, textos, videos, en las redes sociales como Facebook, myspace, flickr, youtube, y un largo etcétera.

¿Quién hereda tu blog, las cuentas de mail, el contenido del facebook?

¿Quien se hace cargo de la renovación de dominios, pago de hosting y demás?

¿Qué sucede con las cuentas de fotografía? ¿Causan baja o se quedan eternamente online?

¿Cuando Hume hablaba de inmortalidad del alma humana se refería a esto?

Algunas respuestas pragmáticas:

Facebook Quedan las cuentas activas hasta que alguien solicita su desactivación.

Flickr Al no renovarse el pago pasa a ser una cuenta normal, se eliminan algunas fotos pero continua activo.

Yahoo Para cancelar una cuenta exige un certificado de defunción. Las cuentas son intransferibles.

Gmail Se desactiva pasado cierto tiempo. La cuenta puede destruirse.

WordPress.com La cuentas siguen activas, mientras no se de la baja.

Nadie se plantea hacer testamento sobre sus cuentas, pasar las contraseñas a sus amigos o dejar instrucciones precisas para gestionar estos asuntos en caso de fallecimiento.

De momento. Quizás en un futuro no sea tan descabellada idea.

La intimidad en los medios digitales

by Juan Carlos Mora   //   Oct 7, 2008   //  Blog, Redes sociales, Web 2.0  //  2 Comentarios  // 

Es curioso que nos ocultemos de nuestro vecinos celosamente, cerrando a cal y canto nuestras puertas, intentando llevar una vida lo más anónima posible, para luego sentarnos delante del ordenador y abrir toda nuestra intimidad a perfectos desconocidos en la red.

Pensarlo bien. Se puede conocer perfectamente a una persona a través de lo que ella voluntariamente ha escrito y compartido públicamente en servicios como Flickr, Youtube, Facebook, Xing, Linkedin, Twitter, y un enorme etc. De hecho la gran revolución de los contenidos en Internet no los ponen las empresas, los volcamos nosotros, con nuestras fotografías, videos, opiniones, charlas…

Nuestras anteriores generaciones defendían con uñas y dientes el derecho a la privacidad del ciudadano frente al gobierno. El correo, el hogar, cosas inviolables, al menos en teoría, protegidas por la ley. Ahora los nuevos tiempos y las nuevas tecnologías imponen una revisión de tales conceptos. Ya no se trata de nuestros gobiernos, cualquier persona tiene fácil acceso a los pormenores de nuestra intimidad. Los investigadores privados del siglo XXI lo tienen chupado.

Todo esto me recuerda la anécdota que leí en algún libro de historia sobre un método de los nazis de sacar información a ciertos prisioneros. En vez de torturarles se les entregaban unas hojas de papel, invitándoles a escribir lo más posible sobre ellos mismos. El resultado era impresionante, pues se conseguía mucha más información que mediante la pura tortura.

Si nos intentan sacar información por la fuerza nos molesta y nos oponemos concienzudamente; si por el contrario nos ponen público e invitan a hablar de nosotros mismos, el ego no se lo piensa y no hay gigas suficientes para guardar la cantidad de cosas que tenemos que mostrar al mundo entero.

A pesar de que es necesario renovar muchos conceptos a causa de la irrupción de los medios digitales, y seguro que la privacidad es uno de ellos, no está de más que hagamos de vez en cuando un uso responsable de nuestra información personal. Me estoy refiriendo a que todos los servicios sociales incluyen la opción de configurar el nivel de privacidad, pudiendo dejar el acceso solo a conocidos. Deberíamos plantearnos su uso.

Aunque en el fondo de la cuestión se encuentra el instinto de notoriedad, o acaso , el instinto exhibicionista que todos llevamos dentro, que nos puede.