La intimidad en los medios digitales

by Juan Carlos Mora   //   Oct 7, 2008   //  Blog, Redes sociales, Web 2.0  //  2 Comentarios  // 

Es curioso que nos ocultemos de nuestro vecinos celosamente, cerrando a cal y canto nuestras puertas, intentando llevar una vida lo más anónima posible, para luego sentarnos delante del ordenador y abrir toda nuestra intimidad a perfectos desconocidos en la red.

Pensarlo bien. Se puede conocer perfectamente a una persona a través de lo que ella voluntariamente ha escrito y compartido públicamente en servicios como Flickr, Youtube, Facebook, Xing, Linkedin, Twitter, y un enorme etc. De hecho la gran revolución de los contenidos en Internet no los ponen las empresas, los volcamos nosotros, con nuestras fotografías, videos, opiniones, charlas…

Nuestras anteriores generaciones defendían con uñas y dientes el derecho a la privacidad del ciudadano frente al gobierno. El correo, el hogar, cosas inviolables, al menos en teoría, protegidas por la ley. Ahora los nuevos tiempos y las nuevas tecnologías imponen una revisión de tales conceptos. Ya no se trata de nuestros gobiernos, cualquier persona tiene fácil acceso a los pormenores de nuestra intimidad. Los investigadores privados del siglo XXI lo tienen chupado.

Todo esto me recuerda la anécdota que leí en algún libro de historia sobre un método de los nazis de sacar información a ciertos prisioneros. En vez de torturarles se les entregaban unas hojas de papel, invitándoles a escribir lo más posible sobre ellos mismos. El resultado era impresionante, pues se conseguía mucha más información que mediante la pura tortura.

Si nos intentan sacar información por la fuerza nos molesta y nos oponemos concienzudamente; si por el contrario nos ponen público e invitan a hablar de nosotros mismos, el ego no se lo piensa y no hay gigas suficientes para guardar la cantidad de cosas que tenemos que mostrar al mundo entero.

A pesar de que es necesario renovar muchos conceptos a causa de la irrupción de los medios digitales, y seguro que la privacidad es uno de ellos, no está de más que hagamos de vez en cuando un uso responsable de nuestra información personal. Me estoy refiriendo a que todos los servicios sociales incluyen la opción de configurar el nivel de privacidad, pudiendo dejar el acceso solo a conocidos. Deberíamos plantearnos su uso.

Aunque en el fondo de la cuestión se encuentra el instinto de notoriedad, o acaso , el instinto exhibicionista que todos llevamos dentro, que nos puede.

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